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La historia de Miguel

En 1992, mi papá, mi hermana y yo, compramos unos predios en la vereda Palogordo del municipio de Girón, Santander. Los llamamos La Esperanza y en ese momento no tenían gran valor, por eso pudimos comprarlos, pues no somos ricos.

Desde el comienzo hasta el día de los hechos, nos dedicamos a reforestar la finca que surte de agua para consumo humano a muchas familias de la región.

En el año 2007 unas personas invadieron La Esperanza y empezaron a construir una carretera que la dividía. Iniciamos muchos trámites y recursos ante instituciones públicas pero sólo recibimos evasivas. Ni siquiera las denuncias que pusimos ante la Fiscalía por las amenazas de muerte tuvieron respuesta. Por el contrario, un día, en uno de estos sitios nos dijeron: “A eso no le paran bolas hasta que no haya muertos”. Y los hubo.

El 21 de marzo de 2011 fueron asesinados mis hermanos Jesús Antonio y Luis Eduardo. La noche del 20 de marzo, un grupo de gente armada se había asentado en La Esperanza y habían construido un cambuche. Estas personas provocaron intencionalmente el incendio de treinta hectáreas de árboles. Al día siguiente mi papá, mis dos hermanos, un vecino y yo, fuimos a revisar los destrozos causados por el incendio.

En ese momento llegaron dos camionetas de las que se bajaron varios hombres armados. Dos de ellos empezaron a alegar con mis hermanos, nos empezaron a insultar y nos dijeron que en la casa tenían amarrados a nuestros familiares listos para matarlos. Luego uno de ellos se acercó y empezó a requisar a mi papá y después a mi hermano. Él tenía un revólver y no se lo dejó quitar, entonces le dispararon. Mi otro hermano, quien también estaba armado, sacó su arma y ahí los demás empezaron a disparar. Nosotros portábamos armas legalmente, por seguridad.

Yo salí corriendo pero me alcanzaron a herir en la pierna derecha. Sin embargo, no me detuve porque la orden que les dieron era que nos mataran a todos. Luego sentí que me salió sangre de la cabeza, fue una bala que me rozó. Estuve escondido en un barranco por el que me mandé.

Mi papá también corrió montaña abajo en su desesperado afán por salvar su vida mientras que nos seguían disparando desde diferentes flancos. Él se escondió en un ramal y como a las dos horas salió a buscarme. Cuando lo escuché llamándome salí porque ya había llegado la Policía, entonces subimos y nos percatamos que mis dos hermanos estaban muertos. También logró salvarse nuestro vecino que nos estaba acompañando.

Ese día la policía capturó a ocho de los asesinos, los demás se fugaron: al tercer día salieron libres.

Han pasado dos años desde el asesinato de mis dos hermanos, del día en que las balas acabaron con el sueño de ver arborizada y reverdecida la loma estéril que por muchos años ellos con esfuerzo y sudor habían estado sembrando. La justicia humana no actúa, aunque la Tierra, que es bendita y agradecida, sabrá hacer justicia con quienes la maltratan y la incendian. No en vano el día que asesinaron a mis dos hermanos, no sólo mis lágrimas bañaron las tierras de La Esperanza, ese día la madre naturaleza dolida porque le habían asesinado a dos de sus hijos que la amaban, consentían y respetaban, hizo llover dejando salir también sus lágrimas.

Desde ese momento he visto y sentido el dolor de nuestra familia: escucho a mi madre llorar y hablar de sus hijos asesinados, veo a mi padre sufrir y escucho sus palabras de lamento, mis otros hermanos buscan una explicación y los sobrinos preguntan cuándo volverán a ver a sus padres. Esto hace que todo mi ser vibre y con palabras sólo puedo decirles que debemos perdonar.

Es un reto hablar de perdonar a quienes hacen tanto daño, a quienes por ignorancia llegan a extremos de brutalidad. Personalmente, creo que cada uno tiene su propio proceso, que cada hecho es único y que no hay una fórmula general que funcione para lograr perdonar. Como víctima sobreviviente de la violencia puedo decir que a mí me ayudo mucho tener alguien con quien hablar y que guardara la confidencialidad. También me ayudó escribir el libro Los malditos, donde narro mi experiencia.

El proceso para perdonar a quienes me hicieron tanto daño ha sido gradual aunque empezó el mismo día del asesinato de mis hermanos. Creyendo que iba a morir por las heridas que había recibido, tomé la decisión de perdonar a estas personas gracias a que recordé una frase de un maestro oriental: “la muerte debe ser una completa y total celebración, pero sólo es así, si te conduce a planos más elevados de conciencia y partimos de este mundo sin ningún rencor”.

Yo quiero partir a un plano más elevado siendo consciente de mis actuaciones y dejando un mundo mejor que el que encontré.

Pero cada día que iba pasando comprendía que debía perdonar, no sólo a quienes asesinaron a mis hermanos, personas a quienes nosotros no conocíamos, sino que debía también perdonar a los autores intelectuales, a quienes contrataron gente para matarnos, porque en cambio ellos sí eran conocidos nuestros.

Yo comprendí que no podía cambiar nada de lo que ya había pasado y acepté que esta tremenda y dolorosa experiencia, era real e irreversible, pero también era una oportunidad para conocer lo que es perdonar. Antes estaba acostumbrado a pedir disculpas y perdón por errores cometidos, pero perdonar un hecho como éste fue una prueba de fuego, era perdonar a nuestros enemigos. Y yo los perdono.

Unas palabras de Jesús contienen mi amor hacia estas personas: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

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7 Comments

    • Pablo Antonio, gracias por el comentario que dejaste hace un tiempo en Plan Perdón. Te invitamos a visitar nuestra nueva página, tenemos ahora las historias en video para hacerlas más fáciles de ver y también hicimos un video de presentación/promoción de Plan Perdón que te compartimos y te agradecemos nos ayudes a difundir.
      http://planperdon.org/que-es-plan-perdon/
      Cordial saludo
      El equipo de Plan Perdón.

  1. Que Dios les fortalezca, un ejemplo digno a seguir, como dice cada quien tiene su proceso, pero tomar la decision ya es el primer paso. Un fuerte abrazo.

    • Alba Nidia, gracias por el comentario que dejaste hace un tiempo en Plan Perdón. Te invitamos a visitar nuestra nueva página, tenemos ahora las historias en video para hacerlas más fáciles de ver y también hicimos un video de presentación/promoción de Plan Perdón que te compartimos y te agradecemos nos ayudes a difundir.
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      Cordial saludo
      El equipo de Plan Perdón.

  2. Vive el perdon, sientelo, hazte uno con el …no hay enemigos…no hay amigos… todo es parte de un todo y todos hacemos parte de el…SOLO SOMOS. No existe mas,
    pagina 8 del libro LOS MALDITOS bien por el libro don Miguel

    • Saúl, gracias por este comentario que dejaste hace un tiempo. Te invitamos a visitar nuestra nueva página, tenemos ahora las historias en video para hacerlas más fáciles de ver y producimos un video de presentación/promoción de Plan Perdón que te comparto y te agradezco si nos ayudas a difundir.
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      El equipo de Plan Perdón.

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